
Antes estuve viendo fotos de las vacaciones, y me volvió a sorprender que después de tanto tiempo volviese a ponerme esas botas. Mis kickers tienen su tiempo ya... y habían dejado de gustarme (¡enviadas al fondo del zapatero y sin billete de vuelta!); pero esos días de invierno que nevó tanto me acordé de ellas, y al final me decidí con un pitillo negro y ¡voilá! les volví a dar una oportunidad. Si ya lo dice el dicho... ¡Nunca digas de este agua no beberé!

