Juanjo Oliva apuesta por el ideal de mujer segura y sofisticada, basada en un estilo sobrio. Comienza con unas propuestas en colores oscuros, donde el pelo, en grandes dimensiones, cobra gran importancia. Las hombreras marcadas, al igual que la cintura; ceñida en mucho casos con el cinturón estrella de la colección. El cabello, lacio. Los tacones, altísimos.
El desfile avanza, y la paleta de colores clarea. Aparecen los tono nude, que se combinan con el azul marino. Los colore safari también se dejan ver en la pasarela: beige, naranjas, y verdes caqui dan personalidad a una colección discreta pero elegante.


